Legal o no, es lo que hay …

Para ciertas personas, la buena Maria –no me refiero a la “fontaneda” sino a la “otra” maria– no se pilla, ni se compra, sólo se retira; y no es un slogan, es el método de funcionamiento de los conocidos clubs de fumadores para cierta hierba aromática.

Vale que todo huele –nunca mejor dicho– a clandestino, a prohibido, a no demasiado legal, pero lo es, todo es 100% legal, o al menos a priori. Cuando te reciben, la primera pregunta es un ‘qué deseas’ algo intimidatorio, y es que no es un sitio de libre acceso para todo el mundo: todo aquel que quiera ingresar en uno de éstos clubs debe ir recomendado por un socio.

Una vez aclarado que vas de parte de alguien de confianza –de un socio cuanto más antiguo mejor-, y que te declaras fumador habitual de cannabis, llega la explicación; “somos una asociación sin ánimo de lucro“, empiezan para justo después aclarar que el dinero que cuesta hacerse socio –alrededor de 10 euros mensuales o 50 anuales viene siendo lo habitual en estos locales– “es porque hay que pagar la luz, el alquiler y las personas que trabajan aquí. El sistema es como el de una cooperativa, igual que hay de tomates o berenjenas, la nuestra es de cannabis“, explican. La idea es clara: un cultivo conjunto en el que cada miembro retira después su producto. Y es que la palabra clave en este club es RETIRAR. “Tú no pillas, ni compras, retiras tu producto“, citan, y hacen especial hincapié en ello para que no se les acuse en ningún momento de tráfico de drogas, a la vez que te explican que la cantidad que tienen en el local no es demasiado elevada.

Llama la atención lo mucho que se incide en la discreción como clave de que un local así no tenga problemas con las autoridades. “Nunca os quedéis en la puerta; si esperáis a un amigo, hacedlo en otro lado, un poco apartados; no dejéis el coche en doble fila en la puerta, ni os saquéis bebidas ni por supuesto fuméis fuera” son algunas de las claves que te apuntan. El objetivo es no llamar la atención, no molestar a nadie y pasar totalmente desapercibidos, como un negocio perfecto para el resto de vecinos del que no tengan jamas ni una sola queja, y lo mejor de todo es que no es difícil encontrar éstos lugares en España

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