La gente feliz no suele consumir

La citada afirmación es del célebre pensador francés Serge Latouche, catedrático de Economía en la Universidad París-Sud y una de las voces mundiales del llamado “movimiento por el decrecimiento” quien propone vivir mejor con menos y alerta de que el actual ritmo de crecimiento económico mundial es tan insostenible como el deterioro y la falta de recursos en el planeta.

Vivimos fagocitados por la economía de la acumulación que conlleva la frustración y querer lo que no tenemos ni necesitamos. La concesión por parte de los bancos de créditos al consumo a gente sin sueldo y patrimonio marcó el inicio de la crisis económica mundial” asegurando tajantemente que “la gente feliz no suele consumir“. Aboga por trabajar menos y producir de forma inteligente así como repartir el empleo y cultivar más la vida, unas cuestiones que fueron muy bien ilustradas con el ejemplo que puso en un colegio mayor de Pamplona donde dio una interesante charla hace dos años; defensor de la sencilla idea de “producir cerca de donde se vive y de forma ecológica” para evitar lo que él mismo presencia en la localidad donde vive y es que por cualquier puesto fronterizo entre España y Francia circulen hasta 4.000 camiones a la semana “con tomates de Andalucía cruzándose con tomates holandeses“.

El economista se basa en los hechos y las estadísticas que aluden a que “cada año hay más habitantes en el planeta a la vez que disminuyen los recursos, consumir significa producir residuos y se consumen 15 millones de hectáreas de bosque esenciales para la vida. Si vivimos a este ritmo es porque África nos lo permite“, remata

Fuente:  tunuevainformación

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