¿Vamos camino al desastre?

La economía especulativa ha alcanzado dimensiones inimaginables. La grandísima complejidad que el sistema financiero ha adquirido en las últimas décadas, añadido a una amplia desregulación aplicada especialmente desde finales del siglo pasado, hace difícil un control real así como la previsión de consecuencias ante determinadas decisiones.

Recordemos que tras la crisis del 2008, muchos medios, analistas y economistas comenzaron a realizar distinción entre economía especulativa y real, una distinción que a veces no estaba tan claro, pero que arroja una pregunta para hacerlo así: ¿si la última gran crisis capitalista se ha desarrollado en la zona financiera, porqué millones de personas en todo el mundo se han quedado sin trabajo?  –si no saben que decir les recomiendo vean ésta película cuando tengan oportunidad

Resumiendo mucho tenemos que por economía real se entiende la economía productiva, la que genera empleo, la que está basada en la agricultura, industria o servicios y que se basa en un tejido productivo sólido, mientras que la economía financiera es la que se desarrolla en los mercados financieros, los mercados de valores y las grandes inversiones. En la economía financiera el dinero se mueve muy rápido, es altamente especulativa y realmente está poco regulada, por lo que el sistema financiero es muy, pero que muy complejo, opaco e “imaginativo“, tan “imaginativo” aplicando soluciones que desde finales del siglo pasado no ha dejado de crear nuevos y variados productos de amplio espectro que aplicados al común de los mortales han provocado tal vez más daño que bien, porque ¿quien no tiene un amigo que haya sufrido los efectos de una hipoteca en divisas, o los cantos de sirena de las opciones binarias por poner otro ejemplo?

Aparte de lo que a nivel nacional pueda ocurrir –ya que para algunos pintan bastos como pueden comprobar aquí– mundialmente hablando uno de los productos estrella –y estrellados para con nuestro futuro económico, ahora verán porqué– son los derivados financieros, llamados así porque su valor “deriva” del valor de otras cosas y no de su valor intrínseco real, y se basan en todo tipo de elementos, desde materias primas hasta acciones o índices bursátiles, siendo una evolución de los mismos los contratos de futuros, que como ya sabrán uds. consisten en acuerdos tácitos que obligan a las partes contratantes a comprar o vender un número determinado de bienes o valores “subyacente” en una fecha futura determinada variable, bien dentro de mercados organizados o fuera de éstos “over the counter” –y por tanto, difícilmente controlables

En la infografía siguiente se pueden comparar las dimensiones alcanzadas sólo por el sector de derivados financieros; las cifras más conservadoras indican que multiplican en 126 veces el dinero en circulación, pero no obstante conviene aclarar que nadie conoce el realidad el tamaño real de los derivados financieros a fecha de hoy, pues el mercado ha conseguido una complejidad tal que es imposible de calcular. y cuando explote –que explotará– más vale que nos hayamos agarrado bien las kalandrakas porque pagaremos la fiesta los de siempre.

Fuente: elsalmoncontracorriente.es

Comentarios

¿Vamos camino al desastre? — 3 comentarios

  1. Si la pelicula la complementan con el yrailer de otra pelicula, concursante, deberia bastar para responder a la pregunta y despertar del letargo que nos tienen sumidos.