La economía global ya es una yonki de la deuda

Los bancos centrales lo tienen muy duro para tratar que la economía se recupere por si misma o por si sola, los estados del mundo le han perdido el temor a la deuda y la consideran ya un mal estructural con el que hay que convivir para poder sostener los actuales modelos socio-económicos,  Países como japón y muchas naciones occidentales ya no perciben tan siquiera que un 100% de deuda sobre PIB es un tumor que puede llevar a una economía a su colapso.

deuda y productividad

Los Bancos centrales con tipos bajos logran por una parte bajar el coste de la financiación pública de la deuda si, pero por el otro los gobiernos pagan con más deuda la deuda que han emitido por lo tanto la deuda sigue subiendo aunque su coste o rentabilidad a su tenedor sea menor, incluso sea negativa por decreto l,ey como han hecho los japoneses.

La santa trinidad de los bancos centrales aparte de los tipos de interés claro es el PIB, el PARO y la INFLACIÓN, pese a estar estancados o con escaso crecimiento económico los más afortunados, la inflación no sube y el empleo si se le ve un mayor aumento pero insuficiente, precario, de poco poder adquisitivo en todas partes por lo que las demás variables no se inmutan.

el riesgo de la trinindad

Pues la ecuación está terminada en Europa, aquí hay un  incremento de deuda en una economía estancada y deflactada que no genera empleo.

En España la ecuación sería se incrementa el crecimiento de forma artificial gracias a una bajada de costes laborales que ni valen para aumentar la inflación ni para aumentar el empleo de calidad, por lo tanto ya el daño es directo al sistema nacional de pensiones por el cual ya se teme su viabilidad tal como hoy lo entendemos.

Por lo tanto el BCE nos tiene que seguir suministrando o procurando mensualmente metadona, digo compra de  deuda pública para que esta  no suponga un gasto similar o cercano al de protección social, sanitario o educativo. Y aún así la europeriferia se ve en la obligación de recortar gasto público y ahondar en penosas y dolorosas reformas estructurales o dicho más vulgarmente “podando el estado del bienestar”.

 

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