Expliquénles lo de “ya llegó la recuperación” a nuestros mayores

Cuando tenemos uno de cada tres jubilados que ayuda con su pensión a los hijos –recortando en salud, comida y ocio para poder darles algo de dinero-, cuando existe un 61% de nuestros jubilados que no llegan a fin de mes, cuando tienen que dejar de acudir a un centro de día –de los pocos lugares donde pueden seguir relacionándose con otras personas de su edad y hacer talleres para evitar el deterioro cognitivo-, cuando deben posponer indefinidamente pequeñas obras en el baño que les permitan reemplazar su bañera por una ducha y así evitar caerse al lavarse, cuando anulan revisiones dentales, dejan de hacer vida social de ocio e incluso ya no recuerdan el sabor de la carne o el pescado… así son algunas de las medidas de ahorro que aplican nuestros mayores para conseguir llegar con mucho esfuerzo a fin de mes y poder ayudar a la vez a sus hijos y nietos… ellos son quienes mejor conocen la expresión “me sobra mes al final de la pensión” porque la viven a diario, semana tras semana, mes a mes.

Así son algunos de los datos que recoge el informe Personas mayores: pobreza y vulnerabilidad presentado recientemente por ECAS hace unos días. “Nuestra generación ha pasado muchas penurias, pero, si podemos, no nos privamos de nada. Las privaciones llegan cuando la familia necesita ayuda“, indica en el informe el presidente de la Federación de Asociaciones de Personas Mayores de Cataluña, Enric Oller. “A pesar de la falta de estadísticas que nos retraten con precisión el efecto de la crisis en las personas mayores, sí hay el dato de que 1 de cada 3 ayuda económicamente a los hijos, y todo el mundo sabe que también hay otras ayudas prácticas, como prepararles la comida a los nietos, pagarles las extraescolares o llenarles la nevera. Personas que habían ahorrado toda su vida para pagar un cuidador o una residencia, se han encontrado con los hijos en el paro y se lo han dado. Los abuelos han puesto  y siguen poniendo mucho de su parte para hacer frente a la crisis“, explica la jefa del programa de personas mayores de Cáritas, Carmen Gargallo.

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