Se pensaban que la Guardia Civil se chupaba el dedo…

Les tenían ganas desde hacía tiempo; les habían insultado, apedreado, amenazado con un arma de fuego y en una ocasión estuvieron a punto de darles un puñetazo, según sus propios testimonios. José Miguel H. y Óscar G. se habían prodigado en ataques de todo tipo contra Juan Clavero y los ecologistas que atravesaban habitualmente su finca privada, La Breña del Agua en la Sierra de Grazalema, en Cádiz, una finca que había invadido un camino público y cuyos guardas defendían virulentamente frente a legítimos senderistas.

El 26 de agosto estaba prevista una marcha por aquellos caminos usurpados al público. Se había anunciado por Facebook y los guardas de la finca estaban al tanto. Ese día no habría violencia. Tampoco llamarían delante de los ecologistas a la Guardia Civil, a cuyos agentes conocían con nombre propio. No, no, aquel 26 de agosto, José Miguel el administrador, Óscar el capataz y Juan Luis el encargado tenían un plan mejor: tenderle una trampa a Clavero con 47 gramos de cocaína y 4 de hachís en su coche. Así el temido ecologista daría con sus huesos en el calabozo de la Guardia Civil de Ubrique, como ocurrió, aunque al final las eficientes diligencias de la benemérita al respecto y su investigación posterior dieron un vuelco inesperado en la trama y sus tejemanejes como narran en eldiario.es

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