El fantasma de la curva (de rentabilidades de la deuda pública)

Es de lo   que todo el mundo habla en Wall Street … por muy por técnico que vayamos en bolsa hay temas que tenemos que tener en cuenta forzosamente porque se imponen a la hora de invertir y especular, son factores contextuales que no podemos subestimar de ninguna manera a la hora de dar proyecciones o precios objetivos, es lo que servidor denomina factor determinante,  la curva de tipos de 1 mes a 30 años está bien por encima de la que había hace años en el último techo de mercado.

Los profesionales no podemos dar precios objetivos sin tener en cuenta este factor determinante por mucho que nos diga el chartismo, las ondas de Elliot , indicadcores y sistemas organizados de trabajo. Cuando un factor condiciona el mercado todo hay que vincularlo a la evolución del factor, es decir, si doy un precio objetivo alcista habrá que tener en cuenta que la curva de rentabilidades de la deuda pública no siga subiendo porque si lo hace nos anulará el objetivo técnico predicho. Y viceversa , dar uno bajista y la curva de tipo mejorar su comportamiento.

De todas formas muchos analistas técnicos ni puñetero caso a esto, operan en el riguroso corto plazo a demanda del mercado, si pide largos como cortos, pero claro, nosotros no movemos el mercado, los institucionales si lo mueven y ellos van por fundamentales y para este criterio de trabajo la curva de tipos es eso, fundamental a la hora de abrir posiciones en renta variable, si estamos como estamos, si baja la liquidez, los precios hacen el yo-yo, hay temor y en definitiva no entran compras, es porque el fantasma de la curva (de tipos) ha hecho su aparición y claro acongoja a los que mueven el dinero de verdad y estos prefieren esperar y más esperan más irán paulatinamente bajando la RV GLOBAL.

De ahí lo reacios que están muchas manos fuertes del mercado a entrar en alta capitalización y como viendo buenos resultados estos no son premiados con compras automáticas, es más todo lo contrario, se obvia lo bueno y se castiga lo malo.

 

 

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