La precariedad y explotación laboral no es sólo en el tercer mundo

Las mujeres explotadas “como chinos” en Elda o Elx desde la década de los 70 demuestran que se ha consolidado una cruda realidad económica. Quien cobra en negro, vive en negro; nada de cotizar, nada de denunciar las condiciones laborales, ningún reconocimiento médico por enfermedad laboral… todavía es muy común ver talleres clandestinos con ventanas pintadas en los bajos de algunas casas, donde trabajan sobre todo mujeres de mediana edad que forman parte de la cadena de montaje del calzado, la actividad económica principal de algunas ciudades alicantinas.

Ya con 14 años, Puri –nombre ficticio– cortaba los hilos que colgaban de los zapatos; a esa edad comenzó a trabajar en una fábrica de calzado ilicitano en uno de los puestos peor remunerados y en el poco tiempo que tenían para almorzar y comer, ella aprovechaba para aprender a manejar la máquina de coser. Ahora, con 55 años, es lo único que sabe hacer. Trabaja con la espalda encorvada y la cabeza oculta entre zapatos; “si estamos en plena temporada, como yo soy de las últimas de la cadena de montaje y corre más prisa, estoy sentada desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la tarde. A veces acabo a las 6 porque ya no tengo más faena, y otras, si el pedido corre prisa, me toca quedarme hasta las 10. Me siento absolutamente explotada” dice, añadiendo “trabajando mínimo 8 horas diarias gano unos 600 euros al mes en negro. Cuantos más intermediarios hay, menos te pagan y las grandes empresas para las que trabajamos de manera indirecta deberían mirar en qué condiciones estamos

Un informe de los Técnicos del Ministerio de Hacienda apunta que la economía sumergida en la provincia de Alicante antes de la crisis era del 16%, a partir de 2008 se situó en el 20% y en 2012 ya alcanzaba el 27%. Pueden leer el articulo completo de su fuente original pulsando aquí

 

Comentarios

La precariedad y explotación laboral no es sólo en el tercer mundo — 1 comentario

  1. Es una situacion complicada. Por un lado no se deberia permitir que existiese toda esa industria del calzado trabajando en negro. Por otro lado es sabido que regularizarla implicaria el cierre de todas ellas, dejando a los trabajadores en una situacion de subsistencia y por lo tanto peor que antes.

    Asi que, siendo archiconocido, por ahora se ha decidido permitirles seguir asi, mirando hacia otro lado.