En 2021 usted deberá elegir… por favor, analice bien su decisión.

Las divisiones dicotómicas son críticas. Ante una pregunta que sólo admite dos opciones posibles, con frecuencia es difícil establecer un debate sin que salten chispas. La cuestión que ha saltado a la sociedad terminando el año y que seguramente nos tendrá enfrentados el año que viene será la vacuna frente al coronavirus. Posicionarse con un simple “” o un “no” a secas radicaliza las posturas y las vuelve igualmente irracionales, por lo que con ánimo de suavizar la polémica y ofrecer argumentos para un debate social más abierto, les expongo varias reflexiones.

1.- La conveniencia, necesidad u obligación de poner una vacuna a toda o parte de la población, ¿es una cuestión médica o política? Hasta ahora el ejercicio de la medicina ha estado a cargo de los médicos, pues los médicos son quienes tienen que determinar lo que, según su parecer, está indicado o no para cada uno de sus pacientes según la llamada “lex artis ad hoc“. La indicación de una terapia, de un procedimiento diagnóstico o terapéutico ha estado regida por el criterio del médico; el acto de prescripción facultativa es un ejercicio netamente médico. Si ahora hay otras instancias no médicas que pueden prescribir, creo que los médicos deberíamos tener algo que decir al respecto, o por lo menos advertir de ello a nuestros pacientes ya que, si de verdad nos importa su salud, debemos decirles que a partir de ahora deberán resolver sus dudas de salud consultando el BOE.

2.- Aunque el médico prescriba lo que a su juicio es más conveniente para la salud del paciente, esas decisiones tienen que ser asumidas libremente por el paciente, que puede o no estar de acuerdo con el médico.  La LO 41/2002 rige la autonomía del paciente y establece  plena libertad al paciente para aceptar o declinar tratamientos o procedimientos prescritos… por tanto ¿es ético obligar a un paciente a aceptar un tratamiento contra su voluntad?

3.- Las vacunas que existen, reconocidas como útiles y buenas por la comunidad científica, no están indicadas para todo el mundo. Si la libre prescripción del médico y la libertad del paciente pueden ser vulneradas, ¿acaso es tan crítica la situación sanitaria en España a consecuencia del coronavirus como para obligar a vacunar a todo el mundo? No hace falta ser médico para responder a esta pregunta pues las cifras están ahí, y los hospitales están como están… yo creo que en absoluto: la mayor parte de la población española ya hemos estado en contacto con el virus, tiene menos de un 1% de mortalidad y la vacuna llega tarde pues posiblemente no necesita inmunizarnos frente a lo que ya estamos inmunizados. Ello no implica que, no obstante, puede haber colectivos que, o bien porque no lo hayan pasado o por temor a que puedan volverlo a pasar, o por convicción personal, pueden ser candidatos a recibir la vacuna, siempre encontraremos facultativos que la prescriban sin problemas. Lo que no le aconsejo es que se ponga la vacuna sin prescripción facultativa o no tendrá a quién apelar en caso de reacciones adversas. Tengan en cuenta un detalle: con el resto de vacunas, las farmacias no las dispensan sin receta médica, al igual que la inmensa mayoría de los medicamentos… por algo será

4.- ¿Se puede obligar a una persona que no quiere a ponerse la vacuna? bueno, en un estado totalitario, todo es posible, porque el Estado está por encima de la individuo y se apela a que el colectivo social vale más que la persona. Pero sin lugar a dudas estaríamos ante un conflicto con la mencionada “Ley de Autonomía del Paciente“, habiéndose además usurpado la función del médico de prescribir que quedaría en manos del Estado que seria quien “prescribe“. Llegado ese caso, se tendría que apelar a una necesidad social muy extrema, una situación sanitaria que efectivamente mostrase sin duda alguna gran afectación de nuestro sistema de salud a consecuencia de la epidemia, algo que puede que sea posible… pero no por este coronavirus actual porque el campo quemado no vuelve a arder.

En definitiva, como médico y deseando lo mejor para la salud de mis pacientes, ahora y siempre:

– Aplico mi criterio y conocimientos para estimar los pros y contras de los tratamientos que prescribo o dejo de prescribir,

– Defiendo la libertad de mis colegas de hacer lo mismo (tengan la misma opinión que yo frente a una vacuna o diferente),

– Intento velar por la libre elección de mis pacientes a fin de que ellos también se involucren en lo que consideran más adecuado a su salud, y

– Quiero dejar constancia de esto ante la sociedad para que reflexionen acerca de en manos de quién ponen su salud.

Le deseo para 2021 una buena elección, sea la que sea, porque será esencial que pueda seguir eligiendo y que nadie elija por usted.

 


Fuente:  doctor Luis Miguel Benito de Benito  –  elmedicotraslaverdad.blogspot.com

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