Bueno una semana marcada donde la noticia son las sin noticias de mercados en plenas vacaciones navideñas con un Santa Claus muy rácano este año y la noticia que hubo fue exógena a las bolsas, nos referimos claro al apresamiento de Maduro por parte de la Delta Force de los EEUU en una operación aparentemente relámpago de la que tendremos más información en los próximos días, sacar a Maduro y dejar al chavismo al mando de la nave Venezuela nos parece cuando menos controversial y un teatrillo pactado previamente por interés de las partes.
Maduro tendrá que dar nombres y detallar delitos forzosamente, se los obligarán a dar porque la CIA tiene una buena lista de ellos, obviamente Maduro no tiene capacidad intelectual más que para llevar un bus, no tiene estudios apenas, solo fue el hijo predilecto de Hugo Chavez y a quien eligió sucesor cuando padecía un cáncer en avanzada fase de metástasis y de la nada a la presidencia del país, todo lo demás se lo han guisado otros que por supuesto han cogido su tajada mientras el país se hundía política, social y económicamente mientras una élite , el anillo de poder del dictador disfrazado de héroe democrático, vivían a cuerpo de rey.
Lo de Venezuela no debería perjudicar a la renta variable, si fortalecer al dólar, porque el golpe de Trump en el mapa latinoamericano viene a decir que «aquí manda el tio Sam todavía» así que déjense de gobiernos populistas y de hacer tratos con los chinos bilaterales y eso debería encarecer el cambio de divisa frente al resto. Quien se pudiera ver perjudicado sería el crudo, con los EEUU controlando el petróleo venezolano aumentaría la oferta lo que bajaría el precio de la energía echando una mano a los IPCs occidentales.
Lo cierto es que Trump se ha hecho con Venezuela política y económicamente, controlarán todos sus recursos y claro las principales beneficiadas las empresas estadounidenses y las más perjudicadas todas la demás que tienen operatividad en el país. Y a esto Delcy Rodriguez actual Presidenta de Venezuela pondrán su sello y firma para que Maduro sea lo mejor tratado posible. Mientras EEUU parasita y succiona todo lo que puede de sus recursos tratará de eternizar un cambio de poder político, porque es mucho más fácil dominar a un gobierno dictatorial que a uno parlamentario con división de poderes. De facto Venezuela será un estado libre asociado por un tiempo, o un protectorado americano.
Esta semana nuevo corte con de día de los RRMM de Oriente que por cierto ya no traen oro incienso y mirra , traen móviles, dispositivos electrónicos y coches eléctricos, pero este año Alibaba, Temu, Shein y otras grandes del ecommerce van a tener que pasar por caja también por sus ventas, que por unidad son calderilla pero multiplicado por millones de compras pues hacen muchos millones de euros de los que la hacienda de la eurozona ansía hincar el diente.
Marketscreener hace su resumen:
Energía. El petróleo cayó en picado en 2025, lastrado por un exceso de oferta. A pesar de las numerosas tensiones geopolíticas, las preocupaciones sobre el exceso de capacidad marcaron la tendencia. Las dos principales referencias mundiales, el Brent y el WTI, cedieron un 18,60% y un 20% en el año. La dinámica de la oferta explica esta caída de los precios. La OPEP y sus aliados (OPEP+) han aumentado su producción en 2,9 millones de barriles al día desde abril de 2025, mientras que, paralelamente, la producción estadounidense se mantiene en niveles elevados. Sin embargo, el año estuvo marcado por fuertes perturbaciones geopolíticas.
Los conflictos en Ucrania y Oriente Próximo amenazaron las cadenas de suministro. En junio, las tensiones entre Irán e Israel afectaron al estrecho de Ormuz. Y, más recientemente, el presidente Trump ordenó el bloqueo de las exportaciones venezolanas. A pesar de ello, estos incidentes solo provocaron sobresaltos temporales. El mercado considera que la oferta mundial es suficiente para compensar los riesgos, sobre todo porque hasta ahora el mercado nunca se ha enfrentado a una verdadera perturbación del suministro.
Metales preciosos. A diferencia del petróleo, los metales preciosos registraron una rentabilidad histórica en 2025. El primer puesto se lo lleva la plata, cuyo precio se disparó un 147%. Un aumento que se explica por la doble naturaleza del metal: valor refugio y materia prima industrial. La demanda sigue siendo importante por el aumento de las necesidades de paneles solares y productos electrónicos. La clasificación de la plata como mineral crítico en Estados Unidos también ha reforzado el interés de los inversores. Al mismo tiempo, el mercado se enfrenta a unas existencias escasas y a una oferta insuficiente, lo que crea tensión en los precios. 2025 también fue excepcional para el oro, que se revalorizó un 64,60%: el mayor aumento anual del metal amarillo en más de 40 años. Varios factores han contribuido a esta subida. En primer lugar, la caída del dólar, que ha hecho que el oro resulte más atractivo para los titulares de otras divisas. En segundo lugar, las compras de los bancos centrales, que lo han adquirido de forma masiva para diversificar sus reservas y reducir su dependencia del dólar. Por otra parte, las persistentes tensiones internacionales han reforzado el estatus del metal como valor refugio. Por último, las bajadas de los tipos de interés, tanto las aplicadas como las previstas, siguen respaldando los precios del oro, que no genera rendimientos y, por lo tanto, se beneficia de un entorno de tipos bajos.
Metales industriales. El cobre confirma su protagonismo en las sociedades modernas. El «barómetro» de la economía mundial ha visto cómo su precio subía un 43%, hasta los 12.510 USD por tonelada métrica en Londres (precio al contado). La demanda está impulsada por dos motores estructurales: el desarrollo de centros de datos para la inteligencia artificial (IA) y la expansión de las energías renovables. Por el lado de la oferta, los graves accidentes que tuvieron lugar en minas de Indonesia, la República Democrática del Congo y Chile han alterado la producción. En este contexto, está costando que la oferta mundial satisfaga la demanda. El contexto político en Estados Unidos también tuvo un papel clave. La amenaza de Donald Trump de imponer aranceles del 50% a las importaciones de cobre provocó una carrera de los importadores estadounidenses para asegurarse sus existencias, lo que acentuó la subida de los precios.
Productos agrícolas. El sector agrícola vivió un año complicado. De hecho, la mayoría de los productos cerraron a la baja. El aumento de la oferta mundial y la debilidad de la demanda explican esta tendencia general. Los precios del trigo (-8% en 2025) y del maíz (-4%) perdieron terreno en Chicago, lastrados por una producción y unas existencias mundiales que siguen siendo elevadas. La soja (+3,60%) salió bien parada gracias al acercamiento diplomático entre Pekín y Washington, que permitió a China reanudar las importaciones de soja estadounidense.
Si bien los aranceles de Donald Trump hicieron temer lo peor para el crecimiento mundial en primavera, 2025 terminó bien. Estados Unidos mantuvo un crecimiento sólido de la mano de la IA como principal motor. Europa también exhibió una buena forma, mientras que es de esperar que China alcance su objetivo de crecimiento del 5%. Si bien el comercio con Estados Unidos ha disminuido considerablemente, las exportaciones al resto del mundo sostuvieron la actividad. El entorno macroeconómico sigue favorecido por el apoyo de las políticas expansivas de los bancos centrales. Bank of America ha contabilizado 157 iniciativas entre las 100 entidades más importantes. La Fed bajó los tipos tres veces a finales de año y el BCE cuatro durante el primer semestre. Por el contrario, el Banco de Japón se encuentra en una dinámica opuesta, pues subió los tipos dos veces con el fin de normalizar su política monetaria.
Las bajadas de tipos de los bancos centrales favorecieron el precio de los bonos (que suben cuando bajan los tipos). El índice de referencia de Morningstar, que sigue los bonos del Estado y los bonos con calificación de grado de inversión, registró una subida del 7,3%, lo que supone el mejor año desde 2020.
En cuanto a las criptomonedas, el año fue agitado. Impulsado por una Administración estadounidense favorable al criptouniverso, el bitcoin superó la barrera de los 125.000 USD a principios de octubre, antes de caer en el último trimestre y terminar el año con un descenso de alrededor del 7%.
Con una sesión sola sesión en bolsa y cuatro más en cryptos solo destaca que los metales y la subida del bitcoin:

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